Monthly Archives

octubre 2018

Ataque de risa en los Premios Iris

Lo mejor que te puede pasar en una gala de los Premios Iris es que te toque cerca de Belén Cuesta. Véase la foto que hice. Aunque, un año más, la ceremonia de premios mainstream de la Academia de la Televisión no supo hacer de sus deficiencias una virtud y pecó de ser un protocolario punto de encuentro de tópicos y lugares comunes -también por parte de los premiados-. Todo impregnado de un tono excesivamente institucionalista, lo que propicia un evento tan previsible y vacío que no es interesante ni relevante ni trascendente, ni siquiera para los propios asistentes -no nominados- que acuden a la cita por compromiso y, si tal, por hacer contactos. Justo lo contrario que hago yo en estos saraos, donde termino escondido detrás de una columna o, en su defecto, diciendo algo de lo que después me arrepiento si me encuentro a alguien de postín. Es lo que tiene ser un tímido nervioso que se disfraza del extrovertido que controla la situación. Pero no, no la controlo. Aunque, con el tiempo, me he dado cuenta que quizá no hay que controlarlo todo. De hecho, lo mejor de la noche fue esa espontaneidad incontrolable. Sucedió cuando, en pleno de uno de esos solemnes agradecimientos, se proyectó de golpe y sin venir a cuento un plano de la cara en directo de Belén Cuesta en la pantalla GIGANTE de la sala de cine de Kinépolis, en donde se estaba realizando la gala. Entonces, Belén se vio y se asustó. Obvio. Su espontaneidad propició un ataque de risa… de ella misma, que intentaba disimular. Pero nadie quitaba su plano de reacción del pantallón, mientras la premiada seguía agradeciendo su galardón -contando algo que pintaba muy serio- y Cuesta intentaba disimular el asomo de una carcajada, que se contagió a Los Javis e incluso a mi mismo. Y me dejé llevar, claro. Fue lo más disfrutable de la noche. La corrosión de la espontaneidad estaba ganando a la parafernalia del protocolo de lo obvio. Esa autenticidad sí representa a nuestra mejor televisión, y eso deberían ser los Premios Iris.

Los referentes, Ana Pastor y la Universidad

La televisión un día olvidó que periodista es aquel que no tiene miedo a despeinarse. No Ana Pastor, que se mueve, pregunta, repregunta, autopregunta, arriesga y aprende de referentes. De esto, de inspiradores referentes, entre otras visiones periodísticas, habló Pastor esta semana en una charla por y para los alumnos de la Universidad Carlos III. Por eso mismo, acudí hasta Getafe para vivir in situ la charla. Porque quería ver su trabajo explicado en ese contexto universitario. Quizá porque tengo en común con ella cierta obsesión por entender las situaciones sin obviar sus contextos y avanzar sin perder el enriquecedor contacto con las que ya van siendo nuevas generaciones. El trabajo que está dirigiendo Pastor en su startup Newtral lo demuestra. Se podía haber quedado en abrir una productora televisiva al uso y ha fundado una factoría de contenidos con la flexibilidad creativa y periodística que demandan los tiempos que vienen. Porque la creatividad y el periodismo no son dos departamentos estancos que viven en mundos separados y opuestos. Al contrario, y no es nada nuevo, la creatividad y el periodismo son indestructibles cuando se fusionan con soltura. Mejor aún si tienen referentes, claro. Referentes que te aportan, que te hacen pensar, que incluso te ilusionan. Para mí, Ana Pastor es un referente. Los alumnos de la Carlos III, también.

 

Capítulo 7. La ironía requiere inteligencia

Ir a descargar

La ironía requiere inteligencia. Y La Bola de Cristal dio herramientas para observar con esa inteligencia crítica la televisión y el mundo que nos rodea. Porque hubo un tiempo en el que los programas infantiles sirvieron para transgredir a censores y evidenciar que la televisión llegó para experimentar, remover y aprender. Lo demostró la imaginación de Gloria Fuertes, que desmontó ese desdén de un tipo de cultura hacia la caja tonta que puede ser muy lista, y Lolo Rico, como guionista y directora de programas con las ideas más que claras. Cuidando cada encuadre, atreviéndose a entrevistar a políticos o periodistas en un programa para niños. Porque se podía hacer televisión infantil creyendo en el ingenio del respetable. Se puede y se debe hacer. De eso, y más, hablamos esta semana con Julia Otero que, por cierto, tampoco se libra de un mítico archivo sonoro que protagonizó en 1990…

Capítulo 6: dinamitar los tópicos de la ficción española desde dentro

Ir a descargar

Tras la brillante edad de oro de las series de autor de Televisión Española en los setenta y los ochenta, la feroz competitividad tras las aparición de las cadenas privadas propició que se fueran instalando clichés que obligaban a las series de prime time a cumplir patrones para no fracasar en el intento. De esos tópicos, que está desmontando ya la ficción nacional, hemos hablado en este capítulo con Sonia Martínez, directora de ficción de Atresmedia, y una de las profesionales con las ideas más claras de por donde debe ir nuestra factoría de series. De ahí que en su currículum estén producciones tan valientes como Física o Química, Vis a Vis, La Casa de Papel o Fariña, entre otras. Derribando mitos, con lo que nos gustan los mitos. Pero, al final, romper con los mitos también es apostar por esas ideas que se salen de lo previsible, que tienen la intuición para calar su tiempo de emisión y que, al final, son las que terminan emocionando a un público que ha visto ya mucha ficción y que, cuando asiste a un producto valiente, descubre que no se las sabe todas. Como le hizo creer una televisión que se sentía más lista que la audiencia.

Capítulo 5: quién mató la música en televisión

Ir a descargar

El playback mal entendido mató la música en televisión. Las cadenas dejaron de contar una historia en cada actuación musical y el espectador dejó de ver programas musicales. ¿Para qué esperar a que salga tu artista favorito si puedes ver un videoclip más trabajado con un sólo clic en Youtube? La importancia de cuidar la puesta en escena…