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noviembre 2018

Capítulo 9. La receta del éxito de las cocinas de la tele

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Arguiñano. Croquetas. Grabar pegado. Abuelas. Chips. Terror. Mayra. Santonja. Pajares. Chicote. Vaquerizo. Segura. Paz. Vega. MasterChef. Pesadillas. Envenenamientos. Chicho Ibáñez Serrador. Martes y Trece. Sopa. ¡Quiero una sopa! Perejil. Iconos. Matías Prats. Pedro Almodóvar. Aspirar. Imaginar. Con las manos en la masa. Estos son algunos ingredientes que hemos cocinado con Julia y con el propio Karlos Arguiñano en este podcast. El resultado, ‘rico y rico’ y tal vez con ‘fundamento’, ha sido un repaso a los programas de cocina con los que crecimos y que se atrevieron a enseñarnos e incluso sorprendernos con la excusa de las recetas.

Capítulo 8: Habladurías

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Viajamos a los archivos sonoros de la tele para analizar la evolución de la relación de los personajes populares y la televisión. De la inteligente acidez del primer programa del corazón al desparrame. De los tiempos en los que acudían a la tele a todo tipo de programas y sin corazas hasta la resaca del punto de inflexión que lo cambió todo. Una Tómbola dejó atrás aquellos programas en los que a una entrevistada se le ocurrió invitar a todos los espectadores a su boda. Y, claro, Lolita luego se tuvo que casar en la sacristía.

Debatiendo sobre el fenómeno ‘Paquita Salas’ con Javier Calvo, Javier Ambrossi y Brays Efe en el ‘Screen TV’ de Málaga

La gran sala del Cine Albéniz de Málaga llena. Hasta los topes. Todo el público expectante. Pero ni siquiera hay proyección de ninguna película. La legión de público ha acudido para escuchar a Javier Calvo, Javier Ambrossi y Brays Efe. Bueno, y aguantarme a mí, pues me encargaron moderar este encuentro sobre el fenómeno de Paquita Salas, enmarcado dentro del Screen TV que celebra el Festival de Málaga cada año. No defraudó, fue interesante y entretenido. Jugamos y aprendimos con esta charla en el que, una vez más, me percaté de que la fórmula del éxito de Los Javis, y también la de Brays, se sustenta en una apasionada ilusión que mantienen sin fisuras. Tienen talento, obvio, tienen el valor añadido de la cultura pop, obvio, saben mirar a su alrededor con una curiosidad apasionada, obvio, pero, además, confían en sí mismos relativizando todo y, al mismo tiempo, con una seguridad que todo piensa en grande. Y esos ‘todos’ son inspiradores. Y eso les da un supercalifragilisticoespialidoso impulso para conseguir lo que se propongan.

Gracias a Cristina Consuegra y el Festival de Málaga por confiar en mi trabajo en estos coloquios con protagonistas tan interesantes y tan relevantes para la historia de nuestro escenario de cultura audiovisual.

Lo que sentí en Los40 Music Awards

Este viernes estuve en Los40 Music Awards. “Son los MTV españoles”, escuchaba. Pero, en realidad, Los 40 Principales llegaron mucho antes que MTV. Lo que nació como un programa de la SER en los años sesenta se terminó convirtiendo en una emisora y, en tiempos transmedia, ha sabido crecer hacia una marca global con muchas posibilidades. Su éxito: Los 40 sigue pulsando los ritmos de nuestra sociedad, la nuestra. Y lo hace desde esa óptica joven, pero que traspasa edades. Es la sensación que viví en una fiesta de premios que disfruté sin tregua. Cosa difícil en una ceremonia de premios, por otro lado. Será porque Los40 Music Awards no se quedan en el cliché de una ceremonia de premios y apuestan por un concierto de hits transversales que nos representan. De Pablo López, dejando de lado su piano para escuchar a todo el Palacio de Deportes cantar su ‘Patio’, a Dua Lipa o Rosalía demostrando que están en su “momento”. Y yo me sentí partícipe de su momento. Me sentí partícipe de la fiesta. De vivirla, y sentirla desde dentro. Porque eso siempre fue Los 40. Eso conseguía Joaquín Luqui: hacernos partícipes de las tendencias de la música a través de la complicidad de la radio, que siempre tuvo un punto de interactividad imaginativa. Aunque no existiera ni el hashtag de Twitter ni las stories de Instagram.