Lo que sentí en Los40 Music Awards

Este viernes estuve en Los40 Music Awards. “Son los MTV españoles”, escuchaba. Pero, en realidad, Los 40 Principales llegaron mucho antes que MTV. Lo que nació como un programa de la SER en los años sesenta se terminó convirtiendo en una emisora y, en tiempos transmedia, ha sabido crecer hacia una marca global con muchas posibilidades. Su éxito: Los 40 sigue pulsando los ritmos de nuestra sociedad, la nuestra. Y lo hace desde esa óptica joven, pero que traspasa edades. Es la sensación que viví en una fiesta de premios que disfruté sin tregua. Cosa difícil en una ceremonia de premios, por otro lado. Será porque Los40 Music Awards no se quedan en el cliché de una ceremonia de premios y apuestan por un concierto de hits transversales que nos representan. De Pablo López, dejando de lado su piano para escuchar a todo el Palacio de Deportes cantar su ‘Patio’, a Dua Lipa o Rosalía demostrando que están en su “momento”. Y yo me sentí partícipe de su momento. Me sentí partícipe de la fiesta. De vivirla, y sentirla desde dentro. Porque eso siempre fue Los 40. Eso conseguía Joaquín Luqui: hacernos partícipes de las tendencias de la música a través de la complicidad de la radio, que siempre tuvo un punto de interactividad imaginativa. Aunque no existiera ni el hashtag de Twitter ni las stories de Instagram.

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