Por aquellas tardes

«Mira a esta presentadora», me dijo un día mi abuela, Arselina: «su forma de mirar, su forma de preguntar e incluso su forma de coger las tarjetas… es especial», añadió. Se estaba refiriendo a Julia Otero que por aquel entonces se había estrenado al frente de un magacín-concurso llamado 3×4. Tres décadas después, mi abuela no recuerda que dijo tal cosa, pero a mí se me quedó marcada en la memoria su descripción de autenticidad, cuando aún no sabía ni lo que era la autenticidad. Descripción que tantas veces me ha servido en mi trabajo para fijarme y aprender más de las peculiaridades que de las obviedades. O, al menos, intentarlo. También en mi primer libro, que ha salido estos días a la venta, ‘Tele. Los 99 ingredientes de la televisión que deja huella‘, con el que he emprendido un viaje, profesional y personal, para recordar pero, a la vez, también descubrir inspiradoras cualidades que nos convierten en lo que somos. Incluso a la hora de crear tele o consumir tele. Como me inspiró mi abuela aquel día de 1988. Porque somos fruto de las personas que nos inspiran. Y para mí ‘Tele.’ es un homenaje a la personas que me inspiran.

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