Se me acercó una persona

El otro día, al final de un acto, se me acercó una de las personas que más admiro de la televisión, de su presente y de su historia. Me puse nervioso. “Está mirando hacia aquí”, pensé. Entonces, entonó mi nombre y un “me ha reconocido” resonó en mi cabeza. Nos dimos un tímido abrazo y, de repente, me dijo entusiasta que seguía “mucho mi trabajo”. “No, soy yo el que sigo mucho tu trabajo”, respondí. Me sentí en el mundo al revés. Me hice muy muy muy pequeño y, en ese instante, me vi a mí mismo de adolescente imaginado gracias a su forma de entender, hacer y crear televisión. Ahí me di cuenta de que, en eso, no he cambiado tanto.

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