BIO

Mi nombre es Borja Alonso Terán. Aunque me llaman Borja Terán. Nací en Santander en 1981. Desde muy pequeño mostré una clara pasión por las entrañas de los medios de comunicación en general y la televisión en particular.

Con apenas diez años ya grababa, en cintas VHS, todo lo que podía de la tele, hasta casi convertir mi casa en una miniréplica del archivo de TVE. Poco después, mis padres cometieron la imprudencia de regalarme una videocámara. Entonces, no paré de rodar lo relevante de lo cotidiano que me encontraba en el camino. Ya no tenía remedio: al cumplir la mayoría de edad, decidí estudiar Periodismo en Salamanca, donde me licencié, formación que más tarde completé con un Máster de realización y diseño de formatos y programas televisivos en el Instituto RTVE, que considero una de mis grandes casas profesionales. La tele que nos parió.

Mi experiencia laboral está vinculada al periodismo y la creatividad en distintos soportes. Analizo las pantallas en 20 minutos, de Henneo, antes -de 2011 a 2021- también exploré la televisión y las redes con artículos diarios del sector audiovisual en La Información, donde además realicé el podcast La Cabina.  Escribir de las pantallas es una gran excusa para escribir sobre la sociedad y sus matices, la sociedad de ayer y la de hoy. Mi otro gran hogar profesional es Julia en la Onda de Onda Cero . Con Julia Otero aprendo, cada día, que los detalles siempre son los que definen el todo. Y nunca hay que olvidarlo. Menos aún en tiempos de simplificación. También he participado en el tramo de actualidad cotidiana de La hora de La 1 de TVE y colaboro con diferentes universidades, donde pongo a los alumnos mucho vídeo freak. No obstante, el entretenimiento es el motor que permite que la divulgación sea más inclusiva, más democrática.

He escrito un libro, ‘Tele. Los 99 ingredientes de la televisión que deja huella‘, que es un viaje para pararnos a aprender de lo mejor y lo peculiar del pasado y presente de esa televisión que retrata cómo somos.

Siempre con la mirada siempre puesta en la creación, el estudio de los viejos y nuevos escenarios audiovisuales y el desarrollo de nuevos formatos para contar historias. O, al menos, intentarlo. Porque, en tiempos en los que lo tecnológico y la cultura de la inmediatez arrasa con todo, creo que debemos aprender de la esencia del periodismo y la televisión más artesanal e imaginativa.

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