La evolución constante, la constante evolución

Siempre se pone el foco en la importancia de la pluralidad periodística de los medios de comunicación, pero ¿por qué no se plantea de igual forma la importancia de la pluralidad creativa? El periodismo y la creatividad van enlazados para prosperar. Incluso más allá de la cuadratura de los géneros en los que nos enseñaron dónde se debía ejercer el periodismo y dónde se «hacía» la creatividad. Como si fueran polos opuestos. Hace unos meses, tuve la oportunidad de participar en ‘Los Locos que no pararon la tele‘, documental de ‘El Terrat’ en el que se aborda el papel de la creatividad frente a la crisis sanitaria. 44 minutos de un puzle de vivencias que, a priori, plasma la capacidad de reacción para seguir emitiendo en un claustrofóbico confinamiento que nunca esperábamos. Pero, a la vez, este trabajo también deja un poso para entender la importancia de la cultura que se adapta a las circunstancias con la osadía de no querer dejar de retratar la realidad, de no querer dejar de escuchar la calle -aunque esté vacía-, de no querer dejar de acompañar al espectador. Y hacerlo con esa complicidad de la comedia honesta, que no asusta. Aunque lo fácil sea quedarse en el susto, que además vende mucho más en épocas en las que el ruido retumba con un eco que, a menudo, carcome lo que aporta. Pues eso, un honor por mi parte poder aportar en este documental que es una clase de la que todos vamos aprendiendo sobre la marcha y que nos recuerda que la creatividad televisiva está siempre en constante evolución. No se para. No permitamos que se pare. Atrevámonos a improvisar. Atrevámonos a la imaginación para amoldarnos a las circunstancias y seguir contando historias. Mejor si es con ayuda de la comedia que nos enfrenta a cómo somos con la capacidad de ilusionar, que es de lo poco que deja KO al miedo. Aunque sea un minuto.

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